La derrota de Viktor Orbán en las elecciones húngaras crea una nueva oportunidad para Kosovo, afirma Edward P. Joseph, profesor de la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos y experto en gestión de conflictos.

Describe la dimisión del líder húngaro tras 16 años en el poder como un "golpe" para el presidente serbio Aleksandar Vučić, y subraya que ha sido un factor clave para dar a Belgrado margen de maniobra dentro de la UE.


Según él, el primer ministro de Kosovo, Albin Kurti, debería aprovechar este "debilitamiento de Vučić", demostrar la responsabilidad del Estado y posicionar a Kosovo como un factor de estabilidad, dejando atrás los enfoques divisorios.

«Así como a la administración Trump no le interesan los partidos de Vučić, tampoco le interesan los de Kurti. La suspensión del Diálogo Estratégico el pasado septiembre fue prueba de ello», declaró Joseph a Radio Free Europe.

Joseph también habla de los enfrentamientos entre Estados Unidos y Europa y su posible impacto en Kosovo, en un momento en que aumentan las demandas de mayor autonomía en el ámbito de la defensa en la UE.

Sin embargo, según el experto estadounidense, el papel de Estados Unidos sigue siendo crucial, como eje principal de la OTAN y principal garante de la seguridad en los Balcanes.

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