Los sucesos de marzo de 2004 y el proyecto serbio para la división de Kosovo.

Infraestructura y control ilegal del norte (2000-2004)
Tras la guerra de Kosovo, la situación no solo se caracterizó por la transición institucional y el establecimiento del poder por parte de misiones internacionales, sino también por la creación de una realidad paralela mediante estructuras serbias ilegales en enclaves serbios, especialmente en el norte de Kosovo. Informes de organizaciones internacionales, incluido el International Crisis Group (ICG), describieron claramente estos fenómenos y, por ello, en 2002 esclarecieron la influencia y la financiación de Serbia en la división de Kosovo.
Este grupo buscaba explícitamente presionar a Belgrado para que pusiera fin a su apoyo a las estructuras paralelas al norte de Mitrovica. El informe destacaba la infiltración de Belgrado en Kosovo y la financiación de dichas estructuras, incluido el grupo «Guardias del Puente», su núcleo. El informe subrayaba que la financiación provenía directamente del Ministerio del Interior serbio (MUP) y constituía una violación de la Resolución 1244 de la ONU. El mismo informe también señalaba que la Misión Internacional de las Naciones Unidas en Kosovo (UNMIK), en aquel momento, tenía dificultades para establecer su autoridad al otro lado del río Ibar debido a la presencia de instituciones paralelas serbias financiadas por Belgrado.
El ICG instó a la comunidad internacional a condicionar la ayuda financiera a Serbia al cese del apoyo a estructuras paralelas. Asimismo, propuso que, debido a estas acciones, se le negara a Serbia la membresía en el Consejo de Europa, la Asociación para la Paz con la OTAN y los acuerdos con la UE. Los analistas del informe argumentaron que Belgrado no cooperaría en este sentido sin una fuerte presión internacional, similar a la ejercida para lograr la cooperación con el Tribunal de La Haya, dado que la estabilidad política en Kosovo estaba en juego.
Este informe analizó en detalle, en aquel momento, los esfuerzos de Serbia por dividir y cantonizar Kosovo, identificándolos como estrategias de Belgrado para mantener el norte bajo control y dictar el estatus final de Kosovo. El informe enfatizó que Mitrovica estaba dividida. de facto y que el objetivo de Belgrado era la división definitiva de la provincia. El plan de cantonización, tal como lo propuso Belgrado, buscaba una división geográfica formal mediante un sistema de "autogobierno", donde, según este plan, los serbios controlarían el 30 por ciento del territorio de Kosovo, dividido en cinco cantones. Incluso se propuso una división según el modelo bosnio y la creación de "entidades".
Los serbios que más impulsaron esta idea fueron desde el gobierno serbio hasta quienes ocupaban cargos en Kosovo. La lista comenzaba con Vojislav Kostunica, entonces primer ministro; Nebojsa Čović, viceprimer ministro de Serbia y jefe del centro de coordinación para Kosovo; Branislav Krstić, subdirector del centro de coordinación y autor de los artículos en los que se basaban las propuestas de cantonización de Čović; Oliver Ivanović, entonces miembro de la coalición "Povratak"; Marko Jakšić, subdirector del partido DSS y líder radical en el norte; y Milan Ivanović, presidente del Consejo Nacional Serbio del Norte de Kosovo, quien, junto con Jakšić, evitó la cooperación con la UNMIK y exigió la partición, etc. El objetivo siempre fue demostrar que la multiétnicidad no funciona.
En aquel momento, el ICG informó que Belgrado había invertido más de 50 millones de euros en Kosovo solo en los primeros ocho meses de 2001. Según los periodistas, el Banco Mundial debería haber suspendido la ayuda al presupuesto de Serbia, ya que el dinero del banco terminaba indirectamente financiando estructuras paralelas.
El poder y la invulnerabilidad de estas estructuras paralelas quedan demostrados por el hecho de que, en un enfrentamiento entre la banda de Slavoljub Jovic "Pagi", miembro de la Guardia del Puente, y agentes de la policía de la UNMIK, 26 de estos últimos resultaron heridos.
Todo ello constituyó una provocación estructural y la creación de situaciones que llevaron a la división de Kosovo a través de estructuras paralelas, sistemas de segregación y grupos que mantuvieron la tensa situación mediante enfrentamientos, barricadas en carreteras, confrontaciones en puentes, etc.
Los disturbios de marzo de 2004 e indicios de participación serbia
Otros informes de la época también destacaron la inclinación de Serbia hacia la cantonización de Kosovo o su división. En el informe de Human Rights Watch sobre los disturbios de marzo de 2004, se constató la gran preocupación de Albania por el establecimiento de "instituciones paralelas" por parte de Belgrado. Según el informe, este temor se vio incrementado por la inacción de la UNMIK ante estas estructuras, lo que permitió a Belgrado convertir la cantonización de Kosovo en un hecho consumado.
El mismo informe también mencionaba a los Bridge Guards como el grupo que constituía el punto de partida de la violencia en todos los casos, identificando el café "Dolce Vita", situado cerca del puente, como su lugar de reunión.
En una entrevista, Nebojsa Čović relató una operación militar secreta llevada a cabo por las fuerzas serbias con el pretexto de proteger el Monasterio de Gračanica durante los disturbios de marzo. Declaró que, junto con un grupo compuesto principalmente por paracaidistas y policías, cruzaron la frontera en un vehículo civil y se instalaron en el interior de la iglesia. Añadió que se puso en contacto con el comandante de la KFOR para concertar una reunión. Este le respondió que no podía reunirse con él debido a la distancia, pero cuando Čović le informó de que ya se encontraba en Bitola y que había llegado alrededor de las 9:00 de la mañana, esto sorprendió al comandante de la KFOR.
Esta declaración de Čović demuestra que Serbia sabía de antemano lo que se esperaba que sucediera en Kosovo.
Explotación política de los disturbios y promoción de planes para la partición.
Un informe de Borut Grgic y Jana Urh destaca la presentación del plan de Belgrado, presentado en abril de 2004, inmediatamente después de los disturbios de marzo, para la partición étnica. El objetivo era una partición planificada mediante la descentralización del poder según criterios étnicos, con regiones autónomas que darían paso a la partición.
Otro informe, que incluía numerosos análisis de varios autores, explicaba lo mismo: cómo Belgrado pretendía dividir Kosovo. Tim Judah argumentó que el plan de Belgrado contemplaba la creación de cinco distritos serbios autónomos que conformarían la «Comunidad Autónoma Serbia de Kosovo y Metohija». Janusz Bugajski, por su parte, sostuvo que el plan de «descentralización etnoterritorial» era un primer intento de dividir Kosovo. En aquel momento, Bugajski incluso advirtió que no existía una tercera vía para Kosovo entre la dependencia y la independencia, y que las demoras en la determinación de su estatus fomentaban los radicales y los planes de partición.
Belgrado utilizó estos disturbios de forma contundente contra el avance de Kosovo hacia un estatus definitivo, argumentando que la gobernanza multiétnica es insostenible e impulsando sus planes para la cantonización y partición de Kosovo, que habían comenzado antes de los disturbios de marzo.
El 25 de agosto de 2005, Nebojsa Čović fue destituido de su cargo debido a sus frecuentes enfrentamientos con Kostunica, entonces primer ministro. Čović acusó al gobierno de carecer de una estrategia clara para Kosovo y de bloquear sus iniciativas. Por otro lado, su destitución estuvo acompañada de graves acusaciones de malversación de fondos estatales destinados a los serbios de Kosovo, que públicamente se habían concebido principalmente para la construcción de viviendas que nunca se terminaron. Estas acusaciones públicas ensombrecieron el uso indebido de dichos fondos durante los disturbios de marzo.
Posteriormente, Covic fue sustituido por Sanda Rashkovic-Ivic, que tenía un estilo de juego más similar al de Kostunica.
Continuidad de una estrategia: desde marzo de 2004 hasta hoy.
Ahora, 22 años después de los disturbios de marzo y a la luz de los acontecimientos de los últimos años, como el atentado terrorista en Banjska, el ataque en Ibër-Lepenc y la captura de una red de espionaje vinculada al BIA en Kosovo, los disturbios de marzo adquieren un significado político y estratégico más claro. Los acontecimientos parecen formar parte de una lógica en la que la crisis de seguridad, la infiltración y la desestabilización se utilizan para mantener el norte de Kosovo en disputa, la condición de Estado de Kosovo incompleta e impedir su plena consolidación. Por lo tanto, marzo de 2004 se presenta como una provocación e incitación destinadas a crear un entorno donde se demostrara que la multiétnicidad no funciona y que la división de Kosovo o tratarla como un asunto pendiente sigue siendo una opción política viable. Desde una perspectiva cronológica, desde los acontecimientos previos a marzo de 2004 hasta los posteriores y actuales, resulta evidente la existencia de una estrategia coherente para materializar los planes de Serbia respecto a la división de Kosovo. Esta estrategia ha variado en sus formas y modelos de acción a lo largo de los años, pero no en sus objetivos. Precisamente en este sentido, las crisis se presentan no solo como episodios de violencia, sino también como herramientas para generar consecuencias políticas e impulsar objetivos que Serbia no ha logrado alcanzar por medios directos. El análisis transdisciplinario de estos acontecimientos ofrece una perspectiva que despoja de propaganda a los hechos y se centra en ellos.



















































